¿QUÉ ES UNA SOCIEDAD CONSTITUIDA?

En el mundo empresarial son varias las opciones que las sociedades ofrecen a sus dueños, desde el momento original de su creación, su evolución en el mercado y su final o, dependiendo del caso y la forma, reconversión. Dentro del tipo de empresas que se pueden encontrar, una de las más habituales son las conocidas como sociedades preconstituidas.

Las sociedades preconstituidas son sociedades que desde su origen tienen un nacimiento en estado vegetativo: han sido constituidas para permanecer sin actividad (y mantenerse así) hasta que sea traspasada o vendida a terceros. Habitualmente suelen crearse en grupos, aunque tampoco es extraño crearlas a cuentagotas, de manera individual.

Se trata de una sociedad mercantil cuya permanencia en estado de inactividad puede tener la misma duración (casi) que su existencia como sociedad constituida, resultando un caramelo para aquellas empresas interesadas en la venta de sociedades en el mercado nacional.

Cuando uno quiere llevar a cabo esta acción siempre surge la misma pregunta en su cabeza: ¿comprar una sociedad constituida o mejor adquirir una sociedad nonata y empezar desde cero? No se trata de una cuestión baladí ya que será la culpable o benefactora de nuestro futuro empresarial a corto y largo plazo.

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¿PARA QUÉ SIRVE UNA SOCIEDAD CONSTITUIDA?

Si uno quiere empezar cuanto antes en el mundo empresarial, las sociedades constituidas suponen una de las mejores opciones. Esto se debe a que uno puede empezar su actividad en ellas desde el primer momento en el que la adquiere, sin necesidad de esperar el tiempo solicitado en las sociedades nuevas. En ocasiones, estos trámites pueden ser de hasta dos meses (unos sesenta días), ralentizando la actividad en exceso.

En España, constituir una sociedad por los cauces habituales resulta una ardua tarea y no son pocos los que prefieren decantarse por el sistema de sociedades constituidas, sean limitadas o anónimas. Son todo ventajas: evitas trámites excesivos y nada divertidos, y el capital social no necesariamente uno ha de desembolsarlo en el mismo momento.

Junto con la rapidez del servicio, las sociedades constituidas también presentan una confidencialidad en los titulares de los socios (sin importar el número de los mismos). Esto se debe a que son los socios que fundaron la empresa los que aparecen en el Registro Mercantil salvo en los casos de unipersonalidad. En este aspecto, las ventajas son cuantiosas a efectos prácticos desde el primer momento de su adquisición.