LAS NÓMINAS, ESAS GRANDES DESCONOCIDAS

Cada empresa atiende a un tipo de sueldo base desde el que añadir incentivos, una retribución extrasalarial o, incluso, premiar por medio de los ya habituales cheques Gourmet o similares. Independientemente del tipo de sueldo y del número de ceros que se escriban delante de los decimales, todas las nóminas comparten ciertas características comunes.

Para empezar, como no puede ser de otra manera, el encabezado. En toda nómina ha de presidir el nombre de la empresa y del propio trabajador. Estos dos encabezados serán seguidos muy de cerca por el C.I.F., el número de cuenta cotización de la Seguridad Social, el documento identificativo del empleado, su número de la Seguridad Social, su grupo de cotización, antigüedad y puesto de trabajo.

A continuación aparece el período de liquidación en el que se indica el mes al que hace referencia y los días correspondientes del cobro, independientemente del número de días que sean, citando siempre si se trata de los días naturales o de los días laborales. Después aparecerán sobre el folio de la nómina las percepciones salariales y las que no se encuentran dentro de la nómina, es decir, las retribuciones que el trabajador está recibiendo por todos sus servicios y aquellas externas (como dietas o suplencias) que también cotizan y tributan como las primeras. También se citan las cotizaciones a la Seguridad Social, sus retenciones y el saldo bruto y neto final.

¿QUÉ SON LAS PERCEPCIONES EXTRASALARIALES?

Según aparece en el artículo 26 del Estatuto de los Trabajadores, las percepciones extrasalariales son aquellas que no son consideradas a tal efecto en el propio salario del empleado. Éstas pueden ir desde indemnizaciones, suplencias hasta prestaciones de la Seguridad Social o conceptos referidos a la suspensión del sueldo o a despidos.

En líneas generales puede decirse que las percepciones extrasalariales son aquellas no computan durante las etapas de descanso, se establecen entre la empresa y el trabajador mediante el convenio colectivo (o a título personal entre ambas partes, pero en ningún caso tendrá validez un acuerdo individual relativo a los incentivos que no aparezca dentro de los documentos de logística y legales de la empresa).

Algunas de las percepciones extrasalariales que habitualmente se encuentran destacan ejemplos como las dietas por manutención y estancia, las prestaciones de la Seguridad Social, las indemnizaciones por despidos o por fallecimientos, el pago de las horas extras o las indemnizaciones por el matrimonio.