La crisis y los desguaces

Hablar de la crisis es un melón muy gordo que antes de comerlo debemos probar, sin más en los tiempos en los que estamos los brotes verdes no se ven por ningún sitio. Ante la investidura que tenemos por delante las cosas están más que claras y casi que sabemos ya que el partido popular será el que lidere este país, mientras tanto somos muchos los españoles que esperamos con gran hastío que este país acabe de recuperarse, las cifras son escandalosas los parados en el mes de septiembre rondaron los 5,42 millones de personas cifras que de verdad dejan mucho que pensar y que este país en vez de ir para delante lo que va es hacia atrás.

Encima y para más inri somos el segundo país de la UE más incapaz de reducir la pobreza infantil donde un veintisiete por ciento de la infancia vive por debajo del umbral de la pobreza y lo más triste de todo es que nuestro gobierno no hace nada por remediarlo.

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Familias enteras que se mueren de hambre y aquí los políticos solo piensan en disfrutar pronto de la Moncloa y de todo lo que se les ofrece al vivir en ella, lejos de querer un país mejor a mi me da que lo que buscan es enriquecerse a toda costa y dejar el país tiritando y cuando no haya dinero nos dejaran a nuestra propia suerte sin más.

Claro es evidente que ante esta situación los que todavía pueden sacar el cuello intente ahorrar en la medida de lo posible, muchos caprichos de los que podían disfrutar antes ahora deben pensarlo dos veces antes de dar el primer paso, que pasa que ante esto no queda más que buscar los sitios en los que nos dejan ahorrar, por ejemplo los supermercados que rebajan sus productos son una buena opción, las tiendas abiertas ahora de segunda mano igualmente son otra buena opción y desguaces de murcia para el arreglo de nuestro coche sin duda es lo mejor que nos podemos plantear, de esa manera el ahorro lo notamos en el momento y sabemos que de un sitio y de otro llegaremos a fin de mes un poco menos asfixiados. Mientras tanto seguiremos viendo como una panda de delincuentes se siguen llenando los bolsillos a nuestra costa sin nada que podamos hacer al respecto, a no ser que un buen día nos levantemos y esto haya cambiado.